¿Cómo será mi vida dentro de diez años si sigo haciendo lo mismo?
La respuesta fue tan clara que, con treinta y cinco años, lo dejé todo por ir en busca de mí misma, de eso que tanto me faltaba.
Dejé mi trabajo como arquitecta, mi piso, mi ciudad, mi país y las personas que más quería. Y me fui a vivir a los bosques de la Selva Negra en busca de respuestas. Allí empecé a conectar...

















