Si estás con los nervios de punta porque no te da tiempo a bregar con tu trabajo, la compra, la colada, la visita al pediatra, los deberes de los niños. Si no llegas ni a limarte las uñas, no hablemos -¡ja!- de ir al gimnasio. Si a veces te desesperas y sospechas que alguien te ha estafado, que no te habían contado que el camino de la maternidad podía llegar a ser tan abrupto y tan plagado...









