El trabajo en todas sus formas, se ha convertido silenciosamente en una guerra devastadora: deja víctimas oficiales y no oficiales en cifras cada vez mayores. Causa, también, daños "colaterales" -que no lo son tanto- como crisis existenciales, familiares y vinculares. Trabajamos, como promedio, una tercera parte de nuestro tiempo de vida cotidiano. Hay quienes lo hacen más. ¿Para qué?...











