La cuestión no es cuánto dinero puedes ganar, cuántos títulos de prestigio puedes conseguir o cuántos premios puedes llegar a acumular. Esos símbolos de estatus son un triste simulacro del verdadero crecimiento. Lo que cuenta no es cuánto trabajas, sino cuánto creces. Y crecer requiere mucho más que una determinada mentalidad, empieza con un conjunto de habilidades que solemos pasar...
















