Un atrapante juego emocional que se complementa con la precisión de los diálogos y el trazo maestro de Yasunari Kawabata.
"Aiko, ofrécele a nuestra visita una toalla húmeda para que se refresque, era la voz de una mujer joven que desde la antesala del baño daba órdenes a una criada. Y si entonces se conjuraron aquella casa de té y la antesala donde estaba la que sería mi esposa, ahora en...




























