El 28 de septiembre de 1978, Albino Luciani, que sólo 33 días antes había asumido el pontificado con el nombre de Juan Pablo I, apareció muerto en sus dependencias del Vaticano. La víspera de su muerte, Luciani había mostrado a su secretario la lista de obispos y cardenales que debían ser destituidos de inmediato. Esta brillantísima recreación literaria nos acerca a un Papa que, de...

















