Cuando en junio de 2009 estalló la revuelta en Irán, los medios de comunicación occidentales se apresuraron a bautizar aquellas protestas como la primera revolución Twitter, y numerosos analistas y políticos vieron en semejante —y aparente— demostración palpable del poder agitador de las redes sociales un refuerzo para su ciberutopismo.
Sin embargo, y pese a lo mucho que se habla de...








