“Efraim Medina es el símbolo de su generación, y no lo digo sólo desde el punto de vista literario; pienso que su enorme talento y sensibilidad están acompañados de coraje y osadía. Lo suyo está muy lejos de ser una pose o un producto pasajero, su prosa cala muy adentro. Érase una vez el amor pero tuve que matarlo es una bella y eficaz novela que está destinada, como las canciones de...

















