En marzo de 1985, el Comité central del PCUS elegía a Mijaíl Gorbachov como secretario general de la Unión Soviética.
Seis años después se derrumbaba el imperio más vasto que el hombre hubiera conocido, un Estado todopoderoso que se creía eterno e inquebrantable pocos años antes. No fue una caída épica de tintes wagnerianos como la del nazismo cuatro décadas antes, sino el punto...













